El procés y su impacto en Cataluña

No se habla de otra cosa en todo el país, desde la resolución que ha enviado a la cárcel con penas de varios años a muchos de los implicados en el llamado referéndum ilegal del 1-0 de 2027. El procés ya parece imparable, pero la situación en Cataluña se ha convertido en algo insostenible en las últimas semanas, y está afectando a la política nacional de una manera tremenda, algo que por otra parte es lógico, cuando una de tus regiones quiere iniciar por su cuenta un proceso soberanista. Son muchas las opiniones acerca de cómo se está llevando este proceso, pero está claro que la situación se les ha ido a todos de las manos y ha llegado a un punto complejo en el que parece complicado encontrar una solución eficiente que deje a todos satisfechos.

Para la gente que está fuera, toda esta situación puede ser mucho más confusa, porque no entienden a qué viene tanto jaleo ni tantas manifestaciones en las calles por una decisión judicial. El caldo de cultivo de todo este proceso lleva calentándose desde hace años, y la inacción de muchos gobiernos centrales ha provocado que ahora la situación explote de esta manera y se vuelva mucho más complicada de solucionar. El impacto que está teniendo el procés en Cataluña es total y se está llevando a los extremos en muchas situaciones, ya que hay independentistas que tratan de imponer su ley y gente que se siente catalana y española que solo busca seguir tranquila y que el independentismo no tenga tanto poder en las calles.

En qué consiste el proceso soberanista de Cataluña

Desde hace unos años, varios partidos políticos con una buena parte de los votos en Cataluña tomaron como iniciativa el retomar la posible independencia de la región, un tema que siempre había estado en el aire, pero que nunca había sido tan popular y llegado a tanta gente. Hay quien piensa que los políticos tomaron esa decisión para ocultar sus propios errores y corruptelas. El caso es que desde la llegada de Artur Mas a la Generalitat se han ido dando pasos, como el del Estatuto especial para Cataluña, siempre avanzando hacia una mayor independencia. Llegó el momento de tomar las decisiones y se anunció que habría un referéndum el día 1 de octubre de 2017, algo que muchos alegaron que sería totalmente ilegal y una falta de respeto hacia la democracia.

 

Las elecciones del 2017

Aquel referendum se llevó a cabo entre increíbles medidas de seguridad, que pusieron mucha tensión en aquel día que en principio iba a servir a los independentistas para mostrar músculo. No acabaron bien las cosas y hubo numerosas cargas policiales que dejaron varios heridos y una imagen lamentable que dio la vuelta al mundo. Desde aquel momento, el independentismo se hico mucho más fuerte y en las elecciones de diciembre de ese mismo año, los partidos soberanistas obtuvieron una holgada mayoría, a pesar de que el partido más votado fuese curiosamente Ciudadanos, que hasta hacía unos años apenas tenía representación en la vida política catalana. Las “dos cataluñas” habían quedado claramente enfrentadas, aunque la decisión de los votantes parecía clara.

 

Juicio del procés

Después de llevarse a cabo el referéndum ilegal del 1-0, muchos fueron los que pusieron el grito en el cielo contra las personas que lo habían promovido, y se pidió su enjuiciamiento. Así fue como “los Jordis”, coordinadores últimos de aquel proceso a través de la ANC, acabaron siendo encausados, junto a otros políticos como Oriol Junqueras, que también acabó en la cárcel a espera de juicio, no como Anna Gabriel, de CUP, o Carles Pudigdemont, presidente de la Generalitat en aquel momento, que huyeron del país por el temor a ser enjuiciados como sus compañeros. Hace unas semanas por fin salió la sentencia definitiva, que condena a varias personalidades, activistas y políticos, a varios años de cárcel por delito de malversación e incluso sedición, una especie de “traición” al país, que hace que sus condenas se alarguen mucho más.

 

Al borde de una guerra civil

La situación se ha vuelto tan complicada e insostenible que para muchos, el ambiente que se respira en Cataluña es como el de antes de una auténtica Guerra Civil. Parece que ninguna de las dos partes quiere sentarse a hablar a estas alturas, y que la solución del conflicto está cada vez más lejanas, mientras las calles se llenan de altercados violentos día sí y día también. Los independentistas acusan a las fuerzas del orden de utilizar una excesiva agresividad, mientras que el Gobierno central les acusa a ellos mismos de provocar esa violencia en las calles, desatada supuestamente por grupos ultraviolentos, pero que buena parte del independentismo no ha sabido o querido condenar. El ambiente es cada más más pesado y son muchos los que tienen miedo de vivir hoy en día en Cataluña.

 

¿Qué futuro nos espera?

Es la pregunta del millón. Con las elecciones del 10-N a la vuelta de la esquina, seguramente la situación pueda llegar a desbloquearse, de una manera u otra, después de estas votaciones, cuando el gobierno de España ya sea algo más estable y pueda intentar apaciguar los ánimos en Cataluña. Para muchos, el artículo 155, que desprovee a las autonomías de sus libertades particulares y las devuelve al Estado central, debería haber sido aplicado hace tiempo, en consonancia con todo lo que está pasando en las calles. Lo cierto es que desde el independentismo se sigue diciendo que ya no hay vuelta atrás con el procés, así que la solución no parece cercana ni sencilla.

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